El bautismo de Jesucristo
fue en aguas del rio Jordán, de mano de Juan el Bautista, a quien se le
considera como su antecesor, puesto que nació unos pocos meses antes que
Jesucristo, siendo sus padres Santa Isabel y San Zacarías. Al igual que a Jesús
su concepción fue anunciada por el ángel del Señor a Zacarías.
“Y se le apareció un
ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó
Zacarías al verle, y le sobrecogió el temor. Pero el ángel le dijo: Zacarias,
no temas porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elizabet te dará un hijo, y
llamarás Juan”. (Lucas 1: 11-13).
Juan una vez mayor se
dedicó a predicar en el desierto de Judea, cumpliéndose así la profecía del
profeta Isaías, cuando dijo: “Voz del que clama en el desierto: Preparad el
camino del Señor, enderezad sus sendas”. (Mateo 3:3).
Luego Juan también se dedicó
a bautizar, pero siempre anunciando la llegada de su sucesor:
“Yo a la verdad os
bautizo en agua para arrepentimiento: pero el que viene tras mí, cuyo calzado
yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu
Santo y fuego”. (Mateo 3:11).
Procedente de Galilea, Jesús
se presenta a donde Juan el Bautista para ser bautizado en el Jordán; sin
embargo, Juan no quería hacerlo argumentando que era él quien debería ser
bautizado por Jesús. Jesús insistió diciéndole que lo más conveniente era que
se cumpliera toda justicia, es así como Juan acepto bautizarlo. Saliendo Jesús
del agua, una vez bautizado, los cielos se abrieron y pudo ver al “Espíritu
de Dios” que bajaba con una paloma aproximándose a él, al momento que
del cielo salió una voz que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me
complazco”. (Mateo 3: 13-17).
Es así, como el bautismo es considerado
como un sacramento de iniciación, cuyo ritual cristiano se realiza con agua,
siendo un Símbolo de purificación del pecado a la vez que el nacimiento a una
nueva vida en Cristo, mediante este sacramento nos unimos a la Iglesia y nos
convertimos en hijos de Dios en fe, obediencia a Jesús y promesa a Dios, todo
ello bajo la fórmula trinitaria "en el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo".
El domingo 12 de enero del
2025, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad del Bautismo de Jesús,
Solemnidad que sirve para recordar el bautismo de Jesús en el río Jordán, así
como su propia vocación bautismal como hijos de Dios.
Con esta Solemnidad finaliza
el Tiempo de Navidad y se da inicio al Tiempo Ordinario.
Muchas gracias, y feliz año 2026
ResponderBorrar