jueves, 2 de junio de 2016

EL PRECURSOR DE JESUCRISTO



  El 24 de junio la iglesia católica conmemora la natividad de San Juan Bautista, conocido como el precursor de Jesucristo:

 “En aquellos días vino Juan Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto. Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”. (Mateo 3: 1-5).

San Juan Bautista, nació seis meses antes de Jesucristo, hijo de Elizabet y Zacarías:

 “Cuando a Elizabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella. Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías; pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan”. (Lucas 1: 57-60). 

Más nada se sabe de su infancia, es a partir de sus veintisiete años que empieza a conocerse a través de sus predicas y bautizos:

“Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados. Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el rio Jordán, confesando sus pecados”. (Marcos 1: 4-5).

Y así, se le conoce como Juan el Bautista, toda su juventud, la dedico a una vida de penitencia y de oración, con la aspiración de gozar del Reino de Dios.
Juan Bautista, bautizó a Jesucristo, en el rio Jordán: 

“Entonces Jesús vino a Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Más Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó”. (Mateo 3:13-15).

Y ya bautizado lo reconoce como Mesías, una vez que el Espíritu Santo descendió sobre él.

San Juan Bautista sufre una terrible muerte, ejecutado en la prisión de Manquerante, ubicada a orillas del Mar Muerto, ejecución ordenada por Herodes, como retaliación, por haber denunciado su unión incestuosa con su sobrina. Una vez ejecutado su cabeza fue ofrecida en bandeja de plata a Salomé, hija de Herodías, quien llena de odio la había solicitado.