lunes, 6 de octubre de 2014

Las Máximas Evangélicas



En términos generales, las máximas no son más que reglas de conducta, implicando muchas veces juicios y enseñanzas.
Desde el punto de vista religioso, podemos hablar de las Máximas Evangélicas, las cuales de alguna manera son reglas que deben regir la vida de un cristiano, para alcanzar la gloria de Dios y su perfección cristiana. En el Nuevo Testamento, especialmente en los libros de Lucas y Mateo, podemos encontrar algunas de ellas.
Así, nos encontramos las que hacen referencia al sermón del Señor en la montaña, el cual es un compendio de la Doctrina moral de Nuestro Señor Jesucristo y de las enseñanzas a sus discipulos: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3).
Encontramos también la máxima que sirve de base moral para regular la justicia secular: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. (Mateo 7:12).
Muchas de estas máximas llevan implícitas una obligación, tal es el caso de la que encontramos en (Lucas 12:15) relacionada con la avaricia: “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. En (Mateo 4:17) la máxima se refiere a la obligación del arrepentimiento: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.
Sin embargo, existen otras máximas que no son obligantes, más bien diríamos que son propuestas y que deben cumplirse en casos necesarios, tal como: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que aborrecen, y orad por los que ultrajan y os persiguen”. (Mateo 5:44). Más allá de una propuesta, considero que es una gran enseñanza, en cuanto a la actitud que debemos asumir ante nuestros enemigos.
Y así, podemos encontrar máximas que pueden ser consideradas como meros consejos: “Vended lo que poséis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye”. (Lucas 12:33). Y es que Dios no obliga a nadie a vender sus bienes para dárselos a los menos necesitados, simplemente, nos aconseja que seamos caritativos con quienes sufren y padecen necesidades por falta de recursos.
También hay máximas que sirven de consuelo a los que nos invade profunda tristeza cuando perdemos a un ser querido, tal es caso de: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”. (Mateo 5:4)
En fin, la importancia de estas máximas es que nos pueden ayudar a revivir nuestro espíritu cristiano. Y a desprendernos de las cosas que nos alejan del amor y del Reino de Dios.

Fuente: Novena a San Vicente de Paúl


martes, 16 de septiembre de 2014

Plegaria a la Virgen del Valle



El día 8 de septiembre como todos los años asistí a la misa de la Aurora, que se celebra en la explanada de la Basílica a las 5 de la mañana. En esta oportunidad además de participar en la eucaristía, compartí con un centenar de personas que estaban a mí alrededor de una Plegaria que escribí a la Virgen del Valle, del cual soy devoto desde hace 25 años. Hoy comparto con ustedes esa Plegaria:


Plegaria a la Virgen del Valle

¡Virgen del Valle Bendita!. Amantísima y Santísima Madre, patrona de Margarita-Estado Nueva Esparta. Muchos milagros se te atribuyen, pero como olvidar el de la perla, concedido al pescador Domingo. 
Madre mía, hoy, con la aurora de este hermoso día y lleno de mucha fe, esperanza y alegría,  vengo a tu Santuario a unirme a esta multitud de devotos, a celebrar la natalidad de la Virgen María y a celebrar tu cumpleaños.
¡Oh Madre mía! quiero en este día agradecerte de corazón, todos tus favores concedidos. Y a implorarte que sigas siendo mi tierna, amorosa y dulce Madre protectora.
Amén

lunes, 4 de agosto de 2014

El Santo Rosario



La devoción al Santo Rosario es muy antigua. Consiste en un acto de reflexión y meditación de los misterios de Cristo, acompañado de la repetición del Padre Nuestro, del Avemaría y Gloria, sirviendo de fortalecimiento de la fe y  convirtiéndolo en verdadero  acto de amor y esperanza.
Nuestra Señora del Rosario, es una advocación Mariana. Se dice que la Virgen María se le apareció a Santo Domingo de Guzmán en el año 1208 en una capilla del monasterio de Prouilhe, ubicado en Francia, enseñándole a rezar el rosario a la vez que le manifestó que propagara esta devoción y la utilizara para defenderse de los enemigos de la fe. Pero en el siglo XV la devoción al Santo Rosario había decaído, lo que conlleva a una nueva aparición de la Virgen, esta vez al Beato Alano de la Rupe, recordándole las promesas de su primera aparición a Santo Domingo. Esta vez le pidió que rescatara la devoción y recopilara en un libro todos los milagros llevados a cabo a través del rosario. En el año 1917 en otras apariciones de la Virgen, esta vez en Fátima. La Virgen se le apareció a tres niños pastores de muy corta edad: Lucía de diez años, Francisco de nueve años y Jacinta de siete años, siendo la primera aparición el 13 de mayo de 1917 y luego durante seis meses siguieron las apariciones hasta el 13 de octubre de 1917. Según testimonios de los niños la Virgen siempre pedía rezar el rosario para la conversión de los pecadores y del mundo entero, es por eso que también se le llama Nuestra Señora del Rosario de Fátima. 
Son cinco los misterios que se rezan en el rosario, cada uno representa un momento de la vida de Jesús y de la Virgen María.
Así tenemos, que los días lunes y sábados se rezan los Misterios Gozosos; están relacionados con la anunciación y la infancia de Jesús. Los Misterios Dolorosos, se rezan los martes y viernes, y están referidos a la Pasión de nuestro Señor Jesucristo. Los Misterios Gloriosos resaltan todos los sucesos relacionados con la Resurrección de Jesucristo; y se rezan los miércoles y domingos. Los jueves se rezan los Misterios Luminosos los cuales fueron instituidos por el Papa Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo y representan todo lo relacionado con la vida pública de Cristo.
Durante el rezo del rosario se dicen las Letanías a la Virgen. Son versos que le recitamos a la Virgen María, para suplicarle ante Dios, dándole  paz al alma y fortificando nuestro espíritu. En ellas se resaltan los seis títulos más sublimes de María: Su Santidad, su Maternidad Divina y Espiritual, su Virginidad, su Ejemplaridad, su Mediación y su Realeza.
Leyendo el libro de Las Carmelitas Descalzas-Cerro de los ángeles y La Aldehuela (2008) en su quinta edición. Si Tú le dejas. “Vida de Santa Maravillas de Jesús, Carmelita Descalza”. Encontré una anécdota del Marqués Luis Pidal, que se registró en una sesión del Congreso, (Madrid – España), que textualmente dice: Un diputado de la oposición le increpó burlonamente, diciendo: "Su Señoría ha llegado tarde, porque estaría rezando el Rosario".  Don Luis sin inmutarse, sacó del bolsillo un rosario que presentó a las miradas atónitas de aquellos ilustres parlamentarios, y respondió serenamente aquí. Lo llevo siempre conmigo.” El Marqués Luis Pidal, en el año 1910 impidió la ruptura de España con la Santa sede y fue el  padre de Santa Maravillas de Jesús. Resaltó esta anécdota, porque siempre llevo conmigo un pequeño rosario en mi bolsillo a la vez que les aconsejo a mis amigos y familiares que se acostumbren a llevar siempre un rosario con ellos.
       Particularmente, pienso que el Santo Rosario es muy poderoso y estoy de acuerdo cuando se dice “Sanación a través del Rosario”. Es por eso que  todas las noches rezo el Santo Rosario por mi salud, aunque también lo rezo por el eterno descanso de mis familiares y amigos que el Señor se ha llevado de nuestros hogares, así como  también por mi país (Venezuela) para que reine la paz, la justicia y la seguridad. Con esta práctica religiosa he podido ir consolidando mi crecimiento espiritual, al tiempo que he llenado de paz todo mi ser. Y bien me decía mi cuñada Rhodesia, cuando le mostré los rosarios que estoy elaborando: Cuando rezamos sus cuentas las bendiciones se multiplican. Gracias a Dios y su excelsa Madre”.

miércoles, 2 de julio de 2014

VALENTÍA



Hoy día, la dinámica actual nos obliga a vivir en circunstancias y situaciones que representan ciertos riesgos y peligros, los cuales nos atemorizan y no solo nos afecta a nosotros sino también a los demás. Esto amerita dejar a un lado la indiferencia y el temor, y más bien sacar a relucir nuestro valor para enfrentar tales circunstancias y situaciones; es decir, necesitamos vivir con valentía, vivir nuestra verdad con valentía y permanecer firmes a nuestros valores y principios convencidos que están fundamentados en nuestra comprensión de la verdad, tomando decisiones basadas en la razón, no en el temor y actuar pensando siempre en lo mejor que nos pueda pasar y no aferrarnos a lo peor.
Es necesario dejar a un lado nuestros sentimientos de temor, casi siempre alimentados por pensamientos negativos acerca de lo peor que puede suceder y lo peor que si puede pasar, es que estos sentimientos y pensamientos pueden afectar en gran medida nuestro estado de salud físico, mental y emocional.
Tenemos que confiar en Dios y comprender que nuestra valentía no solo proviene de nosotros mismos, sino también del espíritu de Dios que vive en nosotros. Por muy retadoras que puedan resultar las circunstancias y situaciones, al final Dios triunfará. Nuestra fe y confianza en Dios, nos puede ayudar a vivir con valentía él nos dará el valor para saber que no estamos solos porque él está con nosotros. Nuestra fe nos ayudará a vivir sin temor y asumir una actitud positiva hacia lo que hemos de esperar, sin olvidar nuestra realidad, reconociendo sus riesgos y peligros. Tenemos que concentrar todas nuestras energías en los resultados que deseamos lo que amerita actuar con inteligencia y no dejarnos llevar por los impulsos.
No olvidemos que como criaturas de Dios, somos capaces de lograr grandes resultados por lo que no permitamos que ninguna circunstancia, situación o persona a nuestro alrededor controle lo que verdaderamente somos y esperamos.
Así, pues, la valentía es un valor de suma importancia en nuestras vidas, nos ayuda a crecer como personas y a vencer nuestros temores, a la vez que inspirar confianza a todos los que te rodean, en especial a tus familiares y personas que están bajo tu cuidado y protección. Hagamos uso del poder que Dios nos ha concedido, recordando el siguiente versículo de la Biblia:
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. (2 Timoteo 1:7)

martes, 3 de junio de 2014

SAN JUAN PABLO II



  Karol Józef Wojtyla, mejor conocido como Juan Pablo II desde su elección como Papa de la Iglesia católica en octubre de 1978, nació en la pequeña ciudad de Wadowice, de Cracovia, el 18 de mayo de 1920; un mes después fue bautizado, a los 9 años hizo la Primera Comunión y a los 18 años recibió la Confirmación.                                     En el año 1938 termina su educación media e ingresa a la Universidad Jagellónica de Cracovia al mismo tiempo que lo hacía en una escuela de teatro. Al siguiente año (1939) la Universidad fue cerrada por las fuerzas de ocupación nazis, lo que obligó a Karol a trabajar en una cantera y luego en una fábrica química, para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.  Al sentir la vocación al sacerdocio, a partir de 1942, continuó con sus clases de formación del seminario clandestino de Cracovia; al mismo tiempo, fue uno de los promotores del Teatro Rapsódico, por supuesto también clandestino.
El 1º de noviembre de 1946, recibe su ordenación sacerdotal en Cracovia de manos del Arzobispo Sapieha. Realizó estudios superiores, doctorados, regresó a Polonia y en 1958 Pio XII lo consagró obispo. El 16 de octubre de 1978. Los Cardenales reunidos en Cónclave lo eligieron Papa tomando el nombre de Juan Pablo II y así el 22 de octubre del mismo año comienza su ministerio como el 264 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y duró casi 27 años, y el cual ejerció con incansable espíritu misionero y una caridad abierta a toda la humanidad. En el tiempo que duró su Pontificado, Juan Pablo II recorrió el mundo, pasó sus manos sobre la gente, besó niños, bendijo a los enfermos, y según los reportes que se han ido acumulando, habría uno cuantos milagros que se produjeron tras el paso del Papa Peregrino Juan Pablo II.
Juan Pablo II muere el 2 de abril de 2005 y su proceso de beatificación se inicia el 28 de junio de 2005, dos meses después de su fallecimiento y gracias a la dispensa concedida por su sucesor Benedicto XVI, para que la causa pudiera empezar sin necesidad de esperar a los cinco años de rigor que deben transcurrir entre el fallecimiento de una persona y el comienzo de la causa. El 2 de abril de 2007 le fue concedido el título de “Siervo de Dios” por el papa Benedicto XVI, siendo este su primer paso hacia su canonización. El 19 de diciembre de 2009, el papa Benedicto XVI lo declara “Venerable”, reconociendo así las virtudes heroicas del Siervo de Dios Juan Pablo II y lo que representa un paso más camino a la Santidad.
El 1º de mayo de 2011, y a solo seis (6) años de su fallecimiento, ha sido proclamado “Beato” por el papa Benedicto XVI, representando un hecho excepcional, que un Papa proclame Beato a su predecesor. Juan Pablo II aún con vida contaba con casos de sanación y milagros. Así podemos hablar de los dos milagros que lo han llevado a su Santidad: el de la monja Parisina Marie Simon-Pierre que sufría de Parkinson y que fue reconocido por el Vaticano en el 2005 y el de Floribeth Mora, la costarricense que sufría de aneurisma y se curó en el 2011 tras sus suplicas a Juan Pablo II.
El 27 de abril de 2014 es canonizado por su Santidad Papa Francisco y su festividad se celebrará el 22 de octubre. Siendo proclamado patrón de la Jornada Mundial de la Juventud. Y convirtiéndose así, en un Santo de nuestros tiempos, quien siempre estuvo al lado de todo ser humano, no solo en sus viajes, sino también con sus mensajes y aún más con su propia vida, la cual fue un ejemplo de la grandeza de la misericordia de Dios, la que siempre transmitía a los enfermos, ancianos, encarcelados, huérfanos y pobres. No podemos olvidar que fue profundamente misericordioso al perdonar a quien le hirió para asesinarlo.
Para Juan Pablo II, la vida tenía un gran valor, siendo un fiel defensor de la vida de todo ser humano; prueba de ello es su Encíclica Evangelio de la vida, en donde pone de manifiesto el respeto a la vida, respeto que va desde el momento de la concepción hasta su muerte natural.
Oración oficial a San Juan Pablo II
(Publicada en la página oficial del Vaticano www.2papisanti.org 21/04/2014)

¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!
Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.
Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.
Bendice las familias, ¡bendice cada familia!
Tú advertiste el asalto de satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.
Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.
Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.