Se
trata de Simón de Cirene, quien fue obligado por los soldados romanos a ayudar
a Jesús cargar su cruz cuando iba camino al calvario.
“Cuando salían,
hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón, a este obligaron a que
llevase la cruz” (Mateo 27:32).
No se conoce con certeza de
donde era oriundo Simón, Cirene estaba ubicada actualmente Libia, en la costa
norte de África, cuya fundación se les atribuye a los griegos y que luego
habitaban un número importante de judíos. En los tiempos relacionados con la
crucifixión de Jesucristo, Cirene era la capital del distrito romano de
Cirenaica para ese entonces Cirene albergaba a numerosos judíos de habla
griega, conocidos como judíos helenistas.
Simón tenía dos hijos, así,
son mencionados en la biblia:
“Y obligaron a uno
que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo,
a que llevase la cruz”. (Marcos
15:21).
Se dice que eran muy
conocidos en la primera comunidad cristiana, de acuerdo al saludo de Pablo
cuando termina su carta a la iglesia de Roma a todas las personas que han sido
fundamentales en su vida:
“Saluden a Rufo, a
quien el Señor eligió para hacerlo suyo; y también a su querida madre, quien ha
sido como una madre para mí”. (Romanos 16:13).
Si nos remitimos al Vía
Crucis siendo una practica cristiana donde se siguen los pasos de
Jesucristo en su camino al Calvario. Meditando las catorce estaciones escenas
de su Pasión y Muerte. En su quinta estación, cuando Jesús extenuado y con paso
cada vez más torpe y los soldados romanos tenían prisa en llegar al Calvario se
encuentran con Simón de Cirene y lo obligan a que lleve la cruz con Jesús y de
esta manera podemos apreciar la relación de Jesús con Simón de Cirene que dice:”
Simón ayuda a llevar la cruz de Jesús”
Simón de Cirene, es
considerado como un símbolo del “discípulo forzoso” como aquel
que carga con la cruz de Cristo incluso sin buscarlo, y la tradición sugiere
que este encuentro cambió su vida. Tal vez, la mirada de Jesús transformó su
obligación en un acto de amor y de fe profunda. Convirtiéndose así, de un
espectador forzado a un seguidor, conmovido por su experiencia de haber
compartido el dolor con Jesucristo. De tal manera, que lo comenzado como una
obligación forzada, se transformó en un encuentro espiritual profundo con
Cristo.
Esto nos recuerda, al
llamado de Jesús “Toma tu cruz y sígueme”
“Entonces Jesús dijo
a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a si mismo, y
tome su cruz, y sígame”. (Mateo 16:24).
Y esto fue lo que hizo a
Simón de Cirene al pasar de un discípulo forzado a una entrega absoluta y seguir
el ejemplo de amor sacrificial de Cristo.
Simón de Cirene no está
canonizado oficialmente en el santoral y martirologio Romano Católico, pero en
la piedad popular se le considera santo por los méritos de ayudar al Mesías a
cargar la Cruz. En la Iglesia Ortodoxa sí es considerado Santo y se celebra su
memoria el 1 de diciembre.
Muy a pesar de que Simón de
Cirene no ha sido canonizado, su acto, aunque al principio obligado nos deja un
gran mensaje de lo que representa la ayuda inesperada y la solidaridad en el
sufrimiento. Nos enseña también, a no cargar solos con nuestra cruz y ayudar a
otros a cargar la suya. Igualmente nos invita a aceptar los cambios inesperados
en nuestros planes y en nuestra vida y considerarlos como nuevas oportunidades.
En fin, Simón de Cirene es
un llamado a que tengamos un corazón misericordioso y a reconocer a Cristo en
el prójimo que sufre.
Fuente:
https://www.gotquestions.org/Espanol/Simon-de-Cirene.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Sim%C3%B3n_de_Cirene
James Socias (2005)
Oraciones y Devociones. Midwest Theological FORUM. Illinois-U.S.A.