Hay una tradición católica,
donde se dice que, durante la Pasión de Cristo, en el viacrucis, una mujer
llamada Verónica, se quitó su velo blanco y se abrió paso entre la muchedumbre,
para secarle el rostro a Jesús. Quedando impresa la cara de Jesucristo en el
velo de la Verónica, el velo era de lino el cual se conserva milagrosamente a
través de los siglos, motivo por el cual se fue convirtiendo en un objeto de
culto.
No obstante, este episodio
no se encuentra registrado en el Evangelio, aun cuando en la VI Estación del
viacrucis se enuncia: “Una piadosa mujer enjuga el rostro de Jesús”.
La cita más antigua de este
episodio data del siglo II, en el Evangelio apócrifo de Nicodemo.
De tal manera que más allá
de la Pasión de Jesucristo en los Evangelios, esta tradición sostiene que
Cristo no solamente secó su sudor, sino también su sangre y sus lágrimas, en el
velo que ofreció esta compasiva mujer. Considerada como una de las llamadas
Santas mujeres que flaquean la vida, muerte y Resurrección de Jesucristo.
La Santa Faz es la imagen
del rostro de Jesucristo estampada en un paño de lino. La cual llegó a Alicante
a través de mosén Pedro Mena, quien a su vez la recibió de un Cardenal como
regalo cuando fue nombrado Cura de San Juan.
Son muchos los devotos de la
Santa Faz, que han recibido numerosas gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Así
encontramos que Santa Gertrudis y Santa Matilde conocieron y divulgaron tan
piadosa vía de santificación.
Santa Gertrudis y Santa
Matilde eran hermanas, ambas santas místicas, por sus visiones y revelaciones.
A santa Gertrudis en una de sus revelaciones le dijo: “Gertrudis, tú
serás mi heraldo” heraldo es el nombre que se les da a los que trasmiten
mensajes del ser superior.
Santa Gertrudis se encargó
de ir anotando de manera muy cuidadosa todas las enseñanzas de su hermana
mayor. Matilde cuando se enteró se alarmo; pero en sus revelaciones, el Señor
le comunicó que esos escritos El se los había inspirado a Gertrudis. En
consecuencia, esta revelación hizo que Matilde se serenara y se dedicó a
corregir personalmente el manuscrito y de esa manera surge la obra titulada “Libro
de la Gracia Especial”, o como también se le llama “Revelaciones
de Santa Matilde”.
Leemos en la biblia: “El
que me ha visto, ha visto al Padre”. (Juan 14,9), en virtud de esto se
considera que la contemplación del rostro de Cristo, es la contemplación del
mismo Dios. Además, de ser una manera para conocer mejor la persona de Cristo.
Quizás, esto fue lo que animo a los cristianos de los primeros siglos a conocer
y amar a Cristo.
La devoción y la medalla de
la Santa Faz, fue aprobada por el Papa Pio XII, quien, en el año 1958, declaró
la fiesta de la Santa Faz de Jesús como el martes de carnaval, un día antes al
miércoles de cenizas. Cuya devoción se ha ido extendiendo entre los católicos
por todo el mundo.
Se considera que las
visiones y revelaciones que diera Cristo Redentor a la venerable Sor María de
San Pedro, influyeran en la decisión del Papa Pio XII de declarar la fiesta
universal de la Santa Faz.
En una de sus revelaciones
le dijo el Señor a Sor María de San Pedro:
“Quien
mira mi rostro ya me está consolando”.
La reliquia de la Santa Faz
se venera en el monasterio de la Santa Faz de la ciudad de Alicante-España.
Los invito a que el martes
de carnaval, víspera del miércoles de cenizas, hagamos la siguiente plegaria:
“Muéstranos
Señor, tu Faz y seremos salvo.
Que
tu Santa Faz sea amada por todos los corazones”.
Santa
Faz - Wikipedia, la enciclopedia libre
https://www.corazones.org/santos/matilde.htm
James Socias (2005)
Oraciones y Devociones. 3era. Edición. Midwest Theological Forum. U.S.A.